El Barça lo tiene muy complicado. Después de una primera parte desastrosa en el Metropolitano y de un arbitraje polémico en la segunda, el equipo de Hansi Flick deberá remontar un 4-0 en el Camp Nou. Un resultado difícil, pero no imposible. Ya lo demostró el Barça contra el PSG, con un histórico 6-1 que sigue siendo una de las hazañas más sorprendentes de la Champions League.
La fe mueve montañas. Lo demostró el Barça y Neymar, con su frase: "1% de posibilidades, 99% de fe". Era marzo de 2017 y el Barça recibía al PSG en el Camp Nou después de encajar un doloroso 4-0 en el Parque de los Príncipes. Todos saben lo que pasó. También Simeone, quien prepara el partido de vuelta de semifinales de Copa del Rey con respeto. El 4-0 del Metropolitano no le deja del todo tranquilo. Por ello, sacó un once inédito contra el Oviedo, reservando a piezas clave para el Camp Nou.
4-0 en el Metropolitano
El partido es una trampa para el Atlético: poco que ganar, ya que todo el mundo los sitúa en la final, y mucho que perder. Dejarse remontar un 4-0 sería un golpe directo al orgullo. Sobre la mesa tiene dos opciones muy claras: salir a 'matar' la eliminatoria cuanto antes, con un gol que ya sellaría casi del todo la semifinal, o intentar gestionar el resultado y hacer que el tiempo corra rápido, con el riesgo de acabar pidiendo la hora.
Según medios españoles, Simeone apostará por un centro del campo formado por Koke y Llorente, acompañados por Lookman y Giuliano en las alas. Arriba, Griezmann y Julián, con Sorloth en el banquillo para actuar como revulsivo. Y eso podría ser una pista del camino que habría tomado el argentino, a veces criticado por pedir al equipo que diera un par de pasos atrás cuando dominaba ciertas eliminatorias.
Un inicio impetuoso
Pese a ello, parece que Simeone tendrá la confianza necesaria para salir a muerte los primeros 15-20 minutos, aprovechando que las piernas estarán frescas, e intentar evitar que el Barça los embotelle en su área, se sienta cómodo y capaz, y que se crezca el Camp Nou demasiado rápido. Griezmann y Julián presionarán en primera línea, dificultando la salida de balón, con Lookman y Simeone atentos a cualquier opción de meter el pie y robar arriba, mientras Llorente y Koke barrerán el centro del campo, cortando líneas de pase directas.
A partir de ahí, será cuestión de inteligencia: interpretar cuándo correr al espacio de una defensa culé que tendrá que arriesgar más de lo habitual y castigar a Flick en ese escenario, algo que ya se vio en la primera parte de la ida en el Metropolitano, seguramente, la peor desde que el alemán es técnico blaugrana.
El recuerdo del PSG sigue presente. Cavani logró lo que parecía el golpe definitivo a la eliminatoria con el 3-1 en la segunda mitad, silenciando el Camp Nou. Pero se marchó a París humillado. Ahora, Simeone y su equipo deben decidir: ¿imitar la valentía de Flick o imitar a Emery y su PSG, que en su momento no supo capitalizar la ventaja ni estar a la altura del partido? Este martes (21:00 horas) saldremos de dudas.