Blas, propietario de una carpintería metálica en Granada, ha puesto cifras a una realidad que cada vez preocupa más en España: la falta de mano de obra cualificada en los oficios. Y su mensaje no puede ser más directo: "si me saca el trabajo, a mí me da igual pagarle 2.000 o 3.000 euros, pero tienen que sacarlo".
El problema al que se enfrenta el sector según Blas
El empresario explicó su situación en el podcast especializado Sector Oficios, un espacio en el que denunció la dificultad para encontrar soldadores, electricistas o fontaneros debidamente preparados: "no sé lo que pasa, pero falta gente para todo", lamenta.
Blas asegura que el coste de contratar es elevado (el seguro de un peón ronda los 2.000 euros) y que el trabajador debe generar productividad real desde el primer momento. Aun así, defiende un sistema progresivo: empezar con el salario base o por convenio y crecer hasta cifras muy competitivas dependiendo de la experiencia y el rendimiento.
El problema, eso sí, es doble: por un lado, jóvenes que supuestamente quieren salarios cercanos a los de un oficial, sin experiencia. Por otro lado, formaciones poco prácticas que otorgan títulos sin la preparación técnica necesaria.
Autónomo desde el año 2020, después de años de experiencia en talleres y aprendizaje desde los 14 años, Blas dice que ha levantado su negocio a base de boca a boca. Sin embargo, la competencia a la baja y clientes que cancelan encargos sin previo aviso han complicado mucho sus últimos años de trabajo, viéndose obligado a pedir anticipos.
Mientras muchos sectores hablan de paro juvenil, en los talleres hay una realidad muy diferente: mucho empleo disponible, sueldos de hasta 3.000 euros mensuales, pero preparación cualificada escasa.