En mis cinco años de jugador en las llamadas categorías inferiores en el siglo pasado ya pude intuir o ver con claridad cómo muchos entrenadores mediocres y buena parte de los clubs se centraban más en ganar partidos y en superar las antiguas fases de sector para ir a los Campeonatos de España que en formar a jugadores y en hacerlos mejorar.
Ese lastre formativo está viviendo un peligroso auge en los últimos años con la proliferación de interiores africanos en casi todos los equipos potentes del baloncesto español incluso desde infantiles. Por su tipología, estos chavales crecen mucho más rápido y después se estancan cuando a los europeos aún les faltan unos años de aumento de estatura.
Pongamos un ejemplo. El año pasado, un equipo de Badajoz se planta en el Campeonato de España infantil con una estrella angoleño-portuguesa y al descanso le ganaba al Madrid por 41-38. Acabó perdiendo por 58-85... con 36 puntos y 12 rebotes de Henrique Ferreira, quien hizo +38 de valoración cuando entre los otros 11 jugadores valoraron -11.
Vayamos a la Minicopa. En el Barça, casi todo lo hicieron los malienses Moussa Doumbia (30 rebotes ante el Zaragoza) e Issa Kamate (19 puntos y 21 rebotes en el KO ante un 'Granca' en el que el internacional español Malandala aportó 20 puntos y Sembene, 19+13).
En el Madrid, Traoré anotó 25 puntos al Manresa y 27+22 en la final ante el Valencia. Y el estadounidense Mason Broyne maravilló como MVP... sin ser del club. Era un invitado, como Quiñones o Landoure en ediciones anteriores.
El maliense Amadou Maiga destrozó todos los registros con el Cajasiete Canarias ante Unicaja con 38 puntos y 37 de los 71 rebotes de su equipo y +65 de valoración, en un virus que no parece tener fin. Una cosa más que defendible es que chicos que viven en España participen en las competiciones y otra es prostituirlas con fichajes de niños de 13 años para ganar torneos.
Mientras, los interiores seleccionables por España están en el banquillo o no rascan bola. Para los veteranos, recordemos un capítulo de 'El Príncipe de Bel Air'. En un partido con Carlton en la pista, el entrenador pide tiempo y dice a su equipo: "La táctica es fácil. Pasad a Will (Smith). Siempre se las juega Will". Parece histriónico, pero eso es lo que está pasando en España.
No he visto nada más impresionante en los últimos tiempos que al nigeriano James Nnaji con el Barça en la final de un campeonato contra el Real Madrid. Su físico era propio de un sénior... pero en el primer equipo aportó poco o nada. Como Mamadou Samb en su día. Como Moussa Diagne. Como Atoumane Diagne. Y si tienen futuro, se marchan a Estados Unidos.
Casi todos pasan de dos metros con 12 años. Me parece indigno jugar así con la formación de los chavales, con empresas que llenan de interiores africanos los equipos infantiles. ¡Que muchos niños de 12 años apenas juegan en sus equipos! Y luego nos quejamos de que no haya pívots seleccionables. Toma claro, si aquí nadie levanta la voz y todos agachan la cabeza.