En la madrugada española, el pulso entre los líderes de cada conferencia tuvo acento de Detroit. Los Pistons, primeros del Este, tumbaron a unos Oklahoma City Thunder, jefes del Oeste, y firmaron un triunfo de prestigio, 124-116, en un partido con ritmo alto, mucha batalla en la pintura y un tramo central que decidió la historia.
Tras la introducción, el foco estaba en una realidad incómoda para OKC. Los Thunder aterrizaron con la rotación hecha trizas y su estrella Shai Gilgeous-Alexander fuera de combate, igual que Jalen Williams, el otro gran termómetro del equipo. A esa ausencia se sumó la baja de Isaiah Hartenstein y un parte médico que mantenía entre algodones a Chet Holmgren y Alex Caruso, además de Ajay Mitchell y Thomas Sorber. En otras palabras, el líder del Oeste compareció con una versión recortada de sí mismo, obligado a reinventarse con piezas secundarias y minutos extra para los que normalmente viven lejos del foco.
El arranque, aun así, apuntó a sorpresa. OKC salió con agresividad, corriendo tras rebote y castigando desde el perímetro, hasta llevarse el primer cuarto con claridad. La reacción local fue inmediata y, sobre todo, física. Detroit subió el tono defensivo, cerró líneas de pase, dominó el rebote y convirtió cada segunda opción en puntos que encendieron al pabellón. El segundo cuarto cambió el signo del choque, y el tercero terminó de inclinarlo, con los Pistons encontrando ventajas una y otra vez cerca del aro.
El dúo que marcó el camino fue Jalen Duren y Cade Cunningham. El pívot firmó una noche de poder y constancia, 29 puntos y 15 rebotes, mientras Cunningham manejó los tiempos como un veterano, 29 puntos y 13 asistencias, acelerando cuando tocaba y enfriando el partido cuando los Thunder amenazaban con acercarse. OKC no se fue nunca del todo, sostuvo la pelea a base de carácter y acierto exterior, con 18 triples, y se apoyó en un Jaylin Williams enorme, 30 puntos y 11 rebotes, pero pagó caro la diferencia en el cristal, 52-37, y el castigo interior en los minutos decisivos.
Para los Pistons, el triunfo refuerza su candidatura y confirma su madurez competitiva, capaz de sobrevivir a un inicio incómodo y ganar desde lo básico, defensa y rebote. Para los Thunder, deja una señal clara, la identidad está, pero el objetivo pasa por recuperar efectivos para que el liderato no llegue tocado al tramo que de verdad cuenta.