El mercado de fichajes ha marcado un punto de inflexión en la temporada del Valencia CF. La llegada de Unai Núñez, Guido Rodríguez y Umar Sadiq no solo ha reforzado posiciones clave de la plantilla, sino que ha cambiado la dinámica competitiva de un equipo que necesitaba respuestas urgentes sobre el césped. La incorporación del central del Hellas Verona, el mediocentro del West Ham y el delantero de la Real Sociedad en la venta de invierno ha permitido que el Valencia recupere su columna vertebral perdida en verano y se ha convertido en el impulso definitivo que necesitaba el equipo para cambiar la tendencia de la temporada en números (cuatro victorias desde enero) y el sensaciones. Con ellos el Valencia es más fuerte.
La llegada de Unai, Guido y Sadiq ha corregido la insuficiente planificación del Valencia CF en el mercado de verano, ha devuelto el equilibrio a la plantilla y ha permitido al equipo dar un salto a nivel competitivo suficiente para abrir una brecha de cinco puntos con respecto al descenso. El impacto de los tres refuerzos en la defensa, el centro del campo y la delantera cada vez es más visible. Carlos Corberán tuvo claro allá por el mes de noviembre que necesitaba perfiles de rendimiento inmediato con conocimiento de la liga española para cambiar el rumbo de la temporada. El tiempo le ha dado la razón. La influencia y el protagonismo en el juego del equipo de los tres va a más. Acierto del entrenador y también del club con inversión después de muchos mercados de invierno desperdiciados.
Unai Nuñez
Unai se ha convertido en un seguro de vida para el Valencia. El vasco, que ya encadena cuatro titularidades consecutivas, ha caído de pie en el equipo devolviendo seguridad y solvencia a una defensa falta de estabilidad y contundencia. El central ha contribudo a la mejora defensiva y se ha convertido en garantía de "rendimiento inmediato" tanto de lateral derecho como de central. Falla poco y cumple mucho. Su polivalencia, concentración y orden al servicio del equipo ha fortalecido el engranaje defensivo del equipo.
Guido
Igual de importante se está haciendo Guido. Irrumpió desde el banquillo contra el Levante y desde entonces es fijo para Corberán. El argentino aporta equilibrio, lectura táctica y liderazgo en el centro del campo con y sin balón. En fase ofensiva, Guido se muestra como primer apoyo en la salida, facilita la circulación desde atrás y aporta mayor claridad en la construcción respecto a partidos anteriores. Su presencia da seguridad y hace mejores a sus compañeros (Javi Guerra). Sin estar todavía ya al cien por cien, comienza a ser diferencial.
Sadiq
Sadiq ha revitalizado el ataque y se ha convertido en el delantero centro que necesitaba el equipo más allá de la incorporación de Lucas Beltrán. Con él en el campo siempre pasan cosas. El nigeriano no solo aporta y genera goles, también presencia física, dominio aéreo, juego de espadas y amenaza constante al espacio. Umar le ha devuelta la sonrisa al equipo en fase ofensiva. Su energía y positivismo es contagioso. El delantero ha conseguido dos cosas que parecían imposibles: recuperar la ilusión de la gente fata de ídolos durante los últimos años y rescatar la mejor versión de su amigo y socio Largie Ramazani. Moraleja: Con inversión todo es más fácil.