sports

Dani Fernández, tres meses después

Fue la mejor noticia del partido del viernes. Tres meses después, la reaparición de Dani Fernández Melián (San Cristóbal de La Laguna, 2008) fue una bocanada de aire fresco para el CD Tenerife y la confirmación de que el representativo tiene un diamante en su plantel. Su recital de recursos ofensivos durante la segunda mitad encandiló a la afición y agradó a Cervera, poco dado a los elogios y que reconoció en público la gran actuación del tinerfeño. Tenía mérito lo suyo después de un largo parón por una inoportuna lesión que llegó justo cuando comenzaba el despegue de Dani, en la agenda de equipos muy grandes y que acaba de cambiar de agente.

Fernández había participado de algunas de las jornadas inaugurales –fue titular en Guadalajara el primer día, tuvo cuatro minutos testimoniales en Pontevedra y 22’ contra el Ourense– pero su protagonismo fue difuminándose. Su última participación en partido oficial con el Tenerife estaba fechada en noviembre. Cuando volvía a despuntar, le llamó la selección y las palabras que enunció Cervera entonces sonaron a una maléfica premonición. «Espero que nos lo devuelvan como lo entregamos», vino a decir. Nada más lejos de la realidad, al atacante isleño le forzaron con los colores de España cuando ya tenía molestias y acabó roto.

Autor de un gol que le permitió escribir su nombre en letras mayúsculas en la galería de los récords del representativo –es el futbolista del club más joven en anotar en competición oficial– y llamado a grandes cotas a corto y largo plazo, Dani hallaba el viernes contra el Avilés el espaldarazo que necesitaba para volver a sentirse importante. El mal pálpito que vuelve a aparecer en su horizonte es que justamente esta semana volverá a irse con las categorías inferiores de la selección y eso irrita en el Tenerife, donde creen que en la Federación no le cuidan tanto como sí lo hacen en Geneto.

En un momento donde vuelve a estar disponible y viene de hacer minutos de calidad, lo natural y previsible sería que volviese a tener carrete el sábado contra el Lugo. Pero va a depender mucho de las condiciones en que vuelva de una nueva concentración con la selección y de que el míster blanquiazul le vea apto para competir después de pasarse media semana fuera.

Con una calidad fuera de toda discusión, Dani llegó a hacer las maletas cuando era un crío para irse a la cantera del Real Madrid, de donde volvió para integrarse en el Tenerife, el club de sus amores. Durante su tiempo en el club, Jony Vega le dejó renovado y luego desde la presidencia dieron un serio aviso respecto al dorsal 29 blanquiazul a principios de temporada: «Por un millón de euros, lo vendería con los ojos cerrados», rubricó Felipe. Ahora, tal hipótesis cobra valor porque el canterano acaba de cambiar de agentes para firmar por la empresa de Ilia Topuria. Da la impresión de que no estaba del todo contento con sus anteriores representantes y que esté buscando vías de salida.

En el proyecto actual del Tenerife ha tenido una cuota de protagonismo que está lejos de ser la deseada: ha jugado ocho partidos en liga y ha anotado un gol. Pero cualquier balance debe hacerse teniendo en cuenta que la mayoría de las veces no ha estado disponible. Lesiones aparte, si llega a firmar más partidos como el del viernes, otro gallo habría cantado para Dani, en un momento crucial para definir el alcance de su vuelo. Si será su futuro tan esplendoso como pintaban las altísimas expectativas; o si factores como la mala suerte con las lesiones, la alta competencia y el escaso margen para brillar le complican el camino hacia sus sueños.

Blanquiazul desde alevines, su zurda le dio el año pasado la primera gran alegría de su carrera. «Imagínate un día estar ahí abajo, saliendo en el once inicial», le había dicho a su padre antes de que su deseo se hiciera raelidad. «Salir de titular no lo me lo esperaba, fue una sorpresa para mí», relataba después el protagonista, cuyos técnicos en la base expresan fe ciega en sus condiciones. «Es un jugador diferencial, capaz de ganarte un partido por sí solo. No se esconde, quiere la pelota y cuando recibe, cumple. Lo tiene todo para llegar», apunta David Molina. n

Read full story at www.sport.es →