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Otra victoria para soñar en grande

El Celta ha puesto la directa en la fase decisiva de la temporada para situarse en inmejorable situación tanto en la Liga como en Europa. Tras la victoria del jueves ante el PAOK para alcanzar los octavos de final de la Liga Europa, ayer llegó en Montilivi su décimo triunfo en el campeonato regular para consolidarse en la sexta posición y reducir a solo tres puntos la ventaja con el quinto, el Betis. Soñar se ha convertido en una costumbre para el club, el equipo y la afición, alimentada por unos resultados espectaculares, como el de ayer. Porque el triunfo ante el Girona (1-2) llegó tras una remontada con un once poco habitual, en el que faltaban Borja Iglesias, Marcos Alonso o Starfelt, mientras que Aspas vio todo el partido desde el banquillo tras el gran esfuerzo realizado el jueves. Gironís y célticos brindaron una gran noche de fútbol, con alternativas en la posesión y con ocasiones para alcanzar un marcador más abultado. Cualquiera de los dos podía haberse llevado la victoria, pero cayó de nuevo hacia el equipo de un Giráldez cuya admiración como estratega ya traspasa fronteras. Al tanto de Vanat en la primera parte, tras dos balones a los palos de los célticos, respondieron los de Giráldez con un gran tanto de Jutglà y un autogol de Vitor Reis para evitar un remate a bocajarro del delantero celeste. En los minutos finales, el equipo vigués lo pasó mal ante un rival que se empleó a fondo en ataque, liderado por un artista con el balón como el marroquí Ounahi. Pero con un Radu inspirado, el Celta mantuvo la ventaja y se llevó los tres puntos para continuar como el tercer mejor equipo de la Liga a domicilio después de sumar 23 puntos.

Las bajas de Starfelt y Marcos Alonso las suplió Giráldez con Aidoo y Carlos Domínguez, mientras que Jutglà entró por el sancionado Borja Iglesias. El técnico del Celta apostó por un once con siete novedades con respecto al que ganó al PAOK. Necesitaba energías renovadas el equipo vigués para plantarle cara a un Girona con una excelente dinámica desde que arrancó el nuevo año: siete jornadas sin perder de las últimas ocho acumulaba el equipo de Míchel Sánchez, que ayer volvió a apostar por el excéltico Fran Beltrán para gobernar el centro del campo. Montilivi había venía de vivir un gran triunfo ante el Barcelona y esperaba que su equipo continuase la escalada en la tabla, pero se topó con un Celta al que le sobra confianza, que juega de memoria, con una gran capacidad para salvar momentos delicados, como los que tuvo ayer.

A pesar de los numerosos cambios, el Celta protagonizó muy buenos momentos con el balón en tierras catalanas, con un inspirado Mingueza poniendo excelentes balones para los atacantes, con Carreira generando peligro por el costado izquierdo y con Jutglà amenazando con superar por velocidad a los centrales rivales.

Se gustaba el equipo celeste en su puesta en escena en Montilivi, donde los dos equipos libraron una dura batalla por el control en el centro del campo e intercambiando largas posesiones en busca de ocasiones de gol. Fútbol en estado puro.

Fue el conjunto celeste el primero en generar peligro. Mingueza mandó el balón al larguero de la portería de Gazzaniga tras un saque de esquina en corto. En otro centro envenenado, el balón de Hugo Álvarez no encontró la cabeza de Jutglà. El delantero catalán protagonizó las dos siguientes ocasiones de los célticos en apenas un minuto. En la primera, Gazzaniga se lució al sacar con el pie el segundo remate del delantero celeste, que a continuación apareció por la línea de fondo para rematar contra el cuerpo del guardameta.

En medio de estas ofensivas del Celta, el Girona hizo su primer remate en el minuto 21. El excelente centro de Blind desde la izquierda lo remató flojo de cabeza Tsygankov. En la segunda de las oportunidades, Vanat cazó un balón que salió de un saque de esquina para la cabeza de Witsel, situado en el primer palo. El ucraniano sumaba, tras un ligero desvío de Javi Rodríguez, su noveno gol del curso. Como en Vigo, Vanat abría el marcador a favor de los gironís en un partido muy disputado y con muy buenos minutos de posesión de ambos equipos. Pudo empatar Fer López al filo del descanso pero el balón se fue al palo tras el desvío de Blind.

Regresó con ganas el Celta. Jutglà se resbaló tras un gran control del balón a pase de Mingueza cuando encaraba a portería. Respondió el Girona con un balón al larguero de Arnau. En el siguiente pase milimétrico de Mingueza para el desmarque de Jutglá por la derecha, el equipo vigués celebró un gran gol del catalán, que remató cruzado con la derecha y casi sin ángulo superó a Gazzaniga.

Con la irrupción de Williot por un apagado Hugo Álvarez, el Celta se afiló un poco más, aunque el Girona tampoco renunció al ataque en busca del segundo gol. Rincón provocó el lucimiento de Radu, que atrapó un buen remate de Blind.

La aparición de Ounahi en el partido se produjo poco antes de que Mingueza apareciese por el costado derecho para poner un centro raso a Jutglà, al que se anticipó Vitor Reis. El zaguero brasileño despejó hacia su portería y superó a Gazzaniga.

El Celta conseguía la remontada en el minuto 70 y a partir de ahí, tocó sufrir ante el empuje de los locales, liderados por un Ounahi que resultó imparable en sus apariciones por el costado derecho del equipo celeste. Radu salvó un gol tras una jugada del internacional marroquí. El portero rumano tuvo problemas para enviar a córner un remate de Beltrán. En otra aparición del centrocampista africano, el balón lo remató de espuela un compañero en boca de gol pero la pelota se marchó fuera.

Los de Giráldez se defendían con apuros pero salvaban todas las arremetidas del Girona con una buena organización defensiva. Mientras tanto, buscaba un contragolpe que sentenciase el partido. Esa acción no llegó, pero tampoco el tanto de los locales, que se quedaron sin puntos ante la visita de un Celta que sueña en grande.

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